Distinguir clases sociales en función del poder adquisitivo es una maniobra para dividir a la clase trabajadora. Si entre los trabajadores creas jerarquÃas, los que estén un poquito más arriba mirarán por encima del hombro a los que estén un poquito más abajo.
Tanto es asà que no oirás a mucha gente definirse como “clase baja“: todo el mundo se cree clase media porque este concepto, en el imaginario colectivo, representa respetabilidad social. Ser pobre es ser indigno, el último de la fila, el lumpen mendigo, casi inhumano. Como yo no me veo asà o no quiero verme asÃ, pues soy “clase media“, pertenezco a la gente “normal“ y respetable.
¿Posees un capital del que extraes beneficio explotando el trabajo de otros? ¿No? Pues eres clase trabajadora. Serás trabajador más o menos cualificado, serás obrero o ejercerás una profesión “liberal“. En cualquier caso, estáis en el mismo bando...
... A no ser que ese trabajador cualificado, de profesión liberal, aproveche su poder adquisitivo superior para adquirir un pequeño capital y explotar trabajo ajeno (véase: hacerse rentista). Aquà pasamos a tener al pequeñoburgués, una de las figuras más reaccionarias y conservadoras de la sociedad.
¿Por qué los neoliberales querÃan pasar de una “sociedad de proletarios“ a una “sociedad de propietarios“, revirtiendo las polÃticas públicas de vivienda? Para eso mismo: para instilar en la sociedad el conservadurismo del espÃritu pequeñoburgués (en quien lo es y en quien aspira a serlo).
La popularización de las micro-inversiones es una maniobra del mismo estilo: si tú tienes un 0,0000000000001% de participación en el capital de algo, ya te crees un propietario con algo que perder. Eres trabajador, incluso pobre, pero te crees que eres algo más que eso... ¡ahora tienes más en común con Elon Musk que con un lumpen en la mendicidad, al fin y al cabo!... ¿no?