⿠"¿A qué te dedicas?", dicen, cuando lo que realmente quieren preguntar es "¿qué tan arriba estås en la escala social?"
Esa pregunta es el filtro absurdo que tiene la gente para decidir si le merece la pena dedicarte cinco minutos o si te descarta directamente.
Es agotador, porque hemos comprado la mentira de que somos lo que hacemos o lo que tenemos en la cuenta del banco.
Vivimos acumulando trastos y coleccionando etiquetas para sentir que somos alguien, cuando en realidad lo Ășnico que estamos haciendo es construir nuestra propia jaula.
Nos pasamos el dĂa entero pendiente de quĂ© cara poner en el escaparate de las redes sociales, mendigando un "like" de desconocidos mientras dejamos que nuestra parte mĂĄs real se oxide en un rincĂłn.
Es patético, si te paras a pensarlo bien: nos volvemos esclavos de un decorado que no sirve ni para decorar la vida de verdad.
Al final, tu valor real no se mide por el puesto que ocupas en una oficina o la marca de la ropa que llevas puesta.
Eso es puro ruido.
Eres mucho mĂĄs que un currĂculum o un saldo bancario.
Ya va siendo hora de que dejemos de pedir permiso para respirar y de que entendamos que el verdadero milagro es simplemente ser quien eres, sin filtros y sin dar explicaciones a nadie.
Menos postureo y mås vivir, que la vida es demasiado corta para vivirla bajo las expectativas de gente que ni siquiera sabe qué le hace feliz a sà misma.
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