8-)
Prólogo:
Mi madre siempre aseguró que tenía todo bien atado respecto al tema de su tumba, donde reposaban los restos de mi padre, mis abuelos maternos y mi bisabuela materna. Allí quería ir a parar después de que falleciera, esa era su voluntad.
Mi hermana y yo no lo teníamos tan claro.
Párodos, episodios y estásimos:
En efecto mi madre fallece y tratamos de cumplir con su voluntad.
El seguro de los muertos es una mierda pero algo ayuda.
A la postre nos indican desde los servicios funerarios que no es posible enterrar a mi madre con su marido, sus padres y su abuela.
¿Y por qué?
Porque no es titular de la tumba.
Empieza la larga pelea burocrática.
Episodios y estásimos:
Tratamos de averiguar quien es el titular de la tumba pero no nos lo pueden decir por la ley de protección de datos a pesar de que nos piden su presencia para que autoricen el entierro de mi madre.
La pescadilla que se muerde la polla.
Episodios y estásimos:
Al final no queda más remedio que icinerar a mi madre, en contra de su voluntad, jijijiji.
Pero...
episodios y estásimos:
Uno de los empleados de la funeraria por su cuenta y riesgo nos comunica que la tumba está a nombre de una señora llamada A. R. V.
Mi hermana y yo (P.E.F y J.E.F.) no sabemos quien es esa señora.
El amable empleado ve algo raro en la ficha digitalizada y nos pide que volvamos a la mañana siguiente que tiene que investigar algo.
episodios y estásimos:
Volvemos al día siguiente.
El empleado ha ido a ver la ficha original, no digitalizada, y descubre que A.R.V. no es una señora si no un señor y que regaló esa tumba a mi madre por su dieciocho cumpleaños. Eso no aparecía en los datos que se habían pasado al ordenador.
Empezamos a investigar sobre A.R.V.
episodios y estásimos:
Encuentro en archivos digitales escaneados malamente que a A.R.V se le concede una pensión vitalicia de una peseta al haber sido herido en la batalla de Guadalajara, en el 37, creo.
episodios y estásimos:
Pero resulta que en el 43, año en que nace mi madre (J.F.R.) se le declara en busca y captura y se anula la pensión.
No se vuelve a saber nada de A.R.V. hasta el 61 en que compra la tumba para regalársela a mi madre.
Éxodo:
Mi hermana y yo vamos en la cuenta que mi bisabuela se llama A.R.P. y de que mi abuela se llama P.R.P.
Pero esa R no es la misma que la R de A.R.V.
Es otro apellido que empieza por R.
De modo que mi bisabuela pasó sus apellidos a mi abuela.
Eso, en la época indica muchas cosas, no es normal que no aparezcan los apellidos del padre.
Y fin.
Sospechamos que A.R.V es mi bisabuelo y le regaló esa tumba a su nieta, de modo que J.F.R. tenía razón al asegurar que el tema estaba resuelto.
Sospechamos que estuvo en la batalla de Guadalajara con los sublevados pero debió de hacer algo anti sublevados y se dio a la fuga, de modo que mi abuela perdió sus apellidos.
Y eso es por lo que mis apellidos no son los que deberían.
Bonus:
Una vez, cuando era chavea, mi abuela me llevó (no recuerdo si venía ni hermana, era muy chavea) a dar un largo paseo a la peña que hay al lado del pueblo (no la montaña solitaria, otra peña). Me llevó a un sitio que recuerdo empinado con rosas y pinos y me dijo que esa tierra era suya pero se la quitaron.
Y eso es lo que pasaba en esa época.
Edito: Conseguimos dejar las cenizas de mi madre con sus seres queridos y ahora soy el orgulloso poseedor de una tumba llena de gente. Ex gente.
Se le paga a alguien para que no la usen para tirar basura o no aparezca accidentalmente enterrado alguien.
Eso en Argentina, que los cementerios se manejan como territorios mafiosos.
Qué laburo detectivesco, querido @IoannesEnsis. Y qué dañado y lleno de cicatrices queda el tejido social en países como los nuestros.