Últimamente, tanto Lima como mi mente parecen haberse puesto de acuerdo para fastidiarme las noches. Uno es ruido físico, el otro, ruido mental. El resultado es el mismo: perturbar la paz del descanso.
Recuerdos del pasado, claxon de camiones, sueños en los que se pone en duda tu valía, claxon de minibuses, inseguridades, el incesante retumbar de un tráfico asalvajado que no respeta ni la madrugada. (1/2)
Recuerdos del pasado, claxon de camiones, sueños en los que se pone en duda tu valía, claxon de minibuses, inseguridades, el incesante retumbar de un tráfico asalvajado que no respeta ni la madrugada. (1/2)

