Últimamente, tanto Lima como mi mente parecen haberse puesto de acuerdo para fastidiarme las noches. Uno es ruido físico, el otro, ruido mental. El resultado es el mismo: perturbar la paz del descanso.
Recuerdos del pasado, claxon de camiones, sueños en los que se pone en duda tu valía, claxon de minibuses, inseguridades, el incesante retumbar de un tráfico asalvajado que no respeta ni la madrugada. (1/2)
Y así, lentamente empieza a desvanecerse la poca oscuridad que aún queda en esta ciudad tan contaminada lumínicamente… comienza un nuevo día. Un nuevo y puñetero día de mierda en el que desear, más fuerte que el día anterior, no haber nacido nunca. #MisMierdas (2/2)
@danielmunoz ánimo hombre, sal a tomar algo y aireate,