Si tienes un/a/e hijo/a/e dentro del TEA, por muy leve que sea, JAMÁS, le afees sus conductas, ni le reproches sus comportamientos, ni le compares con "las personas normales", ni le instes a "hacer lo que hacen los demás", porque aunque de adulto ya comprendas cómo sea, y que no era su culpa, te has pasado toda su infancia y adolescencia culpándole en vez de ayudarle, por lo que da igual, el daño YA ESTÁ HECHO: tienes como resultado un adulto incapaz, disfuncional, desgraciado e infeliz, que...
