𝑬𝒍 𝒉𝒐𝒕𝒆𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒊𝒏𝒔𝒑𝒊𝒓𝒐́ 𝑬𝒍 𝑹𝒆𝒔𝒑𝒍𝒂𝒏𝒅𝒐𝒓
En 1974, Stephen King pasó una sola noche en un hotel casi vacío de Colorado.
Aquella experiencia terminó convirtiéndose en una de las novelas de terror más famosas de la historia.
Y lo más curioso es que el hotel sigue viviendo de aquella pesadilla medio siglo después.
El Stanley Hotel se encuentra en Estes Park, Colorado, frente a las Montañas Rocosas.
Fue inaugurado en 1909 por Freelan Oscar Stanley, empresario, inventor y creador de los automóviles de vapor Stanley Steamer.
Su intención era levantar un hotel elegante para turistas adinerados que buscaban descanso, aire puro y tranquilidad en plena montaña.
Con el paso del tiempo, el edificio empezó a ganar fama de lugar extraño.
Empleados y huéspedes hablaban de ruidos nocturnos, pasos en habitaciones vacías y música sonando sola durante la madrugada.
Pero la verdadera explosión de popularidad llegó gracias a Stephen King.
El 30 de octubre de 1974, King y su esposa Tabitha llegaron al hotel justo antes del cierre de temporada.
El invierno estaba a punto de empezar y prácticamente no quedaban huéspedes.
Según contó el propio escritor, aquella noche eran casi los únicos clientes dentro del enorme edificio.
El ambiente le impresionó inmediatamente.
Pasillos vacíos, alfombras interminables, el viento golpeando las ventanas, camareros recogiendo el comedor y la sensación constante de estar aislado del mundo.
Aquella noche King tuvo una pesadilla tan vívida que terminó cambiando su carrera.
Soñó que su hijo pequeño corría aterrorizado por los pasillos mientras una manguera de incendios cobraba vida y lo perseguía rugiendo como un animal.
Se despertó sobresaltado.
Bajó a fumar frente a una ventana con vistas a las Rocosas y, antes de terminar el cigarrillo, ya tenía en la cabeza la estructura completa de una nueva novela.
Aquella novela sería El Resplandor.
La habitación donde se alojó fue la 217.
Hoy se conoce como Stephen King Suite y es una de las habitaciones más solicitadas del hotel.
Pero la 217 ya tenía historia antes de King.
En 1911 se produjo allí una explosión de gas que hirió gravemente a Elizabeth Wilson, la jefa de camareras del hotel.
Sobrevivió de forma casi milagrosa y continuó trabajando en el Stanley durante décadas, hasta su muerte.
Con los años empezaron las historias paranormales relacionadas con aquella habitación.
Muchos huéspedes aseguran que las maletas aparecen hechas o deshechas solas, las luces se encienden y apagan sin motivo, las puertas se abren durante la noche o sienten una presencia observándolos mientras duermen.
Algunos afirman notar corrientes heladas repentinas dentro del cuarto.
La mayoría de las leyendas apuntan a Elizabeth Wilson.
Incluso Jim Carrey protagonizó una de las historias más famosas del hotel.
Durante el rodaje de "Dos tontos muy tontos" pidió alojarse en la 217.
Según varias personas del equipo, salió de la habitación pocas horas después en mitad de la noche y se negó a volver a dormir allí.
Nunca explicó qué ocurrió.
El Stanley entendió hace tiempo que aquella fama era un negocio perfecto.
Hoy el hotel abraza completamente su relación con El Resplandor y con el turismo paranormal.
De hecho, tiene un canal interno de televisión que reproduce la película de Stanley Kubrick las 24 horas del día en todas las habitaciones.
La escena resulta bastante surrealista: puedes ver a Jack Nicholson perdiendo la cabeza en pantalla mientras observas por la ventana el paisaje real que inspiró la novela.
Y aquí aparece una de las mayores paradojas de toda esta historia.
Kubrick jamás rodó la película en el Stanley Hotel.
Los exteriores pertenecen realmente al Timberline Lodge, en Oregón, mientras que la mayor parte del filme se grabó en gigantescos sets construidos en Inglaterra.
Para diseñar algunos interiores, Kubrick también se inspiró en el Ahwahnee Hotel de California, especialmente en sus enormes salones y geometrías interiores.
Ni siquiera el famoso laberinto existía originalmente en el Stanley.
El hotel decidió construir uno años después porque los turistas llegaban esperando encontrar el escenario del clímax de la película.
También hay otra curiosidad muy conocida entre los fans.
En la novela original, Stephen King utilizó la habitación 217, la auténtica habitación del Stanley donde él se alojó.
Sin embargo, para la película de 1980, el Timberline Lodge pidió a Kubrick que cambiara el número.
Temían que los clientes dejaran de reservar la habitación real si aparecía vinculada al terror en la película.
Por eso Kubrick utilizó la famosa habitación 237, que en realidad ni siquiera existía en el hotel de Oregón.
Stephen King, además, odiaba profundamente la adaptación de Kubrick.
Y no porque le pareciera mala película.
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