Una Regularización Extraordinaria que ha generado muchas celebraciones pero que también está cargada de fisuras. Porque quien hace la Ley hace la trampa, y quienes hemos comido mierda en Oficinas de Extranjería y en procesos burocráticos de AÑOS, nos reímos un poco de lo que va a suponer esto. No es por ser pesimista, es por ser realista.

Aún así, un amor para mi gente, para la que ciertas medidas van a ser un soplo de aire fresco (si se hacen bien).

Reitero que hay bastantes cosas mal:

- Quedan excluidas las personas saharauis porque consideran que no están en una situación irregular, mientras les siguen enviando al limbo algunas veces. O las retornan a los campos de refugiados. Mientras Marruecos-España ocupan el Sáhara de forma indiscriminada. Y algunas incluso con la nacionalidad española no reciben respaldo*

- Se simplifican requisitos para un certificado de vulnerabilidad y no hay aún formularios.

- Está en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo, que por si no lo sabéis, es VIOLENCIA, PERSECUCIÓN Y ASESINATO INSTITUCIONAL ENCUBIERTO.

- Las fronteras están más vigiladas y externalizadas que nunca. Hay control por drones, más devoluciones en caliente y los CIES siguen siendo cárceles de tortura y hacinamiento. Están muriendo muchas personas a causa de esto, pero no sale en ningún lado.

- Y siguen matando a personas racializadas en la calle. Sí, en España.

Externalización: caos, corrupción y control migratorio bajo la apariencia de cooperación europea.

https://porcausa.org/wp-content/uploads/2024/04/InformeExternaliz_COMPLETO_04_25.pdf

Para las personas migrantes y sus familias, el caos se traduce en muerte, sufrimiento y gastos desproporcionados. La estrategia imperante de control migratorio no ha reducido la llegada de personas, pero ha forzado a quienes se mueven a elegir rutas más largas, caras y peligrosas.

Esta es una realidad para cualquier potencial migrante, pero lo es especialmente para quienes se desplazan desde África, Oriente Próximo y Asia a través de rutas terrestres y marítimas.

Para la industria antimigratoria, estamos hablando de un negocio:

- Ilícito, cuando incluye a grupos organizados de captación, transporte y trata de personas.

- Y legal, cuando se sostiene en un entramado de empresas de seguridad, servicios, rescate y atención humanitaria. A medida que los países de destino insisten en impermeabilizar sus fronteras inmediatas o instrumentales, un ejército de contratistas, intermediarios y criminales hacen su agosto a lo largo de toda la ruta.

Como en el caso de otras industrias ligadas a los intereses principales de un Estado –la defensa o el aprovisionamiento farmacéutico, por ejemplo– la del control migratorio invierte considerables esfuerzos en garantizar que las políticas siguen el camino que han seguido hasta ahora.

Este entramado económico y político se amalgama de manera creciente a medida que los esfuerzos de control se externalizan a países terceros.