La Casona de Treviño fue levantada en el siglo XVIII por los Condes de la Cortina, que hicieron fortuna en tierras de ultramar.
Su estilo, con anchos muros de piedra, orientación sur-norte y amplias estancias, conserva el carácter de otra época sin renunciar a las comodidades actuales.
Desde sus ventanas se contemplan los Picos de Europa, que parecen al alcance de la mano.
