Hoy, millones de personas celebrarán, convencidas de que así sucedió, que Jesucristo resucitó de entre los muertos, uno de los pilares que demuestra que Jesús era un ser divino. Esa misma gente calificará de paparruchas las decenas de dioses que simbolizan el ciclo invierno-primavera de renacimiento de la naturaleza porque ¿Quién se va a creer la chorrada de que Innana estuvo tres días y tres noches colgada de un gancho en el reino de los muertos? ¿Quién se va a creer los mitos de Osiris, Adonis o, como decía, tantos y tantos dioses que en primavera, justo por estas fechas, "regresaban de entre los muertos", se reiniciaba el ciclo anual de la naturaleza que alterna vida y muerte, tiempo de reposo y tiempo de fertilidad?
