Para sorpresa de nadie, los semáforos de la Ciudad de México son una vergüenza, viejos, fundidos, a veces se sostienen por obra y gracia del espíritu santo, y cuando hace mucho viento dan ganas de rezar un rosario para evitar que se caigan y se cobren la vida de los transeúntes. Pero, so pretexto del partido inaugural del antes conocido como Estadio Azteca (ahora Banorte) se han dedicado a chulear lo más posible los alrededores. Esta foto tomada en la calle que lleva el nombre de uno de los grandes poetas mexicanos, vean el amor con este hombre a) esta lavando el semáforo o b) le está hidratando porque el calor esta bravo; el caso es el esmero que desencadena una campeonato de futbol.

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