Por diversas razones casi he perdido todo contacto con todos mis viejos amigos. Distanciamiento geográfico, vital, temporal, la vida adulta...
En mi caso, también se suma mi ausencia de todo grupo de WhatsApp, Instagram y similares.
Por eso ayer fue muy especial quedar con mi viejo amigo Juanan. Fuimos inseparables durante nuestra adolescencia y primera juventud y hacía muchos años que no nos veíamos.
Nos dimos juntos un enorme paseo bordeando el centro de Salamanca.Todo un homenaje a nuestra amistad callejera de los noventa, cuando todo lo que te pasaba te pasaba en la calle.
Después nos tomamos una caña y en total nos pasamos 4 horas hablando y riendo con una complicidad absolutas.
No solo me encontré con Juanan, sino con una parte de mi mismo, capaz de disfrutar muchísimo de la amistad sencilla, esa que no necesita grandes aderezos, esa de los niños que saben pasárselo muy bien juntos.
Ojalá no vuelvan a pasar tantos años hasta el próximo encuentro.