Cuando me he enterado de los cánticos racistas en el partido España-Egipto, me he vuelto a alegrar de mi decisión de no volver a ver partidos de fútbol.
Solo asisto a ellos cuando es inevitable, por estar reunido con familiares o amigos (entonces me veo forzado a fingir que la picaresca de los jugadores y la violencia verbal son normales).
La falta de reacción de los jugadores de la selección en apoyo de Lamine Yamal, me reafirma aún más.