He rejuvenecido 57 años, recordando el Apollo VIII. Aún sabiendo que la tecnología ha avanzado tantísimo, la sensación de ver despegar el cohete ha sido prácticamente idéntica a la de aquellos tiempos.
Buen vuelo, chicos, y ojalá ahora, como entonces, sigáis yendo en paz para toda la Humanidad.
Pese a la mala bestia que tenéis al mando (del país, no de la nave, por suerte para vosotros)