Hace unos días coincidí en un juego online con un jugador rumano, de nombre desconocido. Lo sigo recordando porque, en vez de la habitual interacción violenta, me ofreció parte de su comida y agua, me dio un arma y me ayudó a sobrevivir. A cambio, yo le enseñé a fabricar una caña de pescar y una mochila, hicimos un fuego juntos y comimos una trucha que acababa de sacar del mar ártico.

Los recursos eran escasos, como siempre, y en un mundo en el que un traspiés puede hacer que mueras de hambre o de frío, quizá la alternativa más lógica habría sido dispararme por la espalda y quedarse con mis cosas. No sería la primera vez. Pero él optó por ser altruista, compartir sin esperar nada a cambio y explorar juntos.

Al final nos separamos mientras revisábamos las casitas de un pequeño pueblo junto a la falda de una montaña. Le perdí de vista mientras saltaba una valla, en dirección a una estación de bomberos abandonada. Me quedé por la zona todo lo que pude hasta que los zombis comenzaron a acercarse peligrosamente, luego me escondí. Espero que llegase bien a su destino.

No sé si las experiencias online se pueden trasladar a la realidad, pero me gusta creer que sí, y que incluso en los peores momentos, ahí fuera habrá gente dispuesta a ayudar a otra gente.

@frankenrol es un bonito pensamiento y si eres bueno y altruista creo que se es en todos los ambitos, online, offline . Ojala te lo encuentres de nuevo y viváis muchas aventuras.