No todo en la vida del caballo es competencia, compa. También hay belleza en verlo galopar libre por el campo. Ahí es donde se le ve el alma: en cómo mueve la cola, cómo levanta el polvo y cómo respira el aire con fuerza. No siempre se trata de ganar trofeos… a veces, solo se trata de dejarlo ser caballo. Eso también es amor.