O sea que en México si cobran poner música en bares y otro negocios, los del IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual) junto con la SACM (Sociedad de Autores y Compositores de México) y parece que también les encanta extorsionar para que paguen las regalías, aunque parece que no son tan mierdas como la SGAE (Sociedad de Autores y Editores) de España.
Aunque aquí no tienen tanto poder.
