He sabido de lugares donde tienes que pedir permiso para realizar una mudanza, o lugares donde la entrega de muebles grandes sólo puede ser en algún horario en particular.
Pues en mi querido México esto claramente no ocurre. Aquí manejaba en una carretera secundaria en el Estado de México, y el mero acto acrobático de atar el refrigerador a la cajuela de un Tsuru, me pareció increíblemente insensata, pero lo fue más aún ver que pasó al lado de una patrulla municipal, la cual ni siquiera se movió un milímetro para hacer lo correcto (imponer una multa) o lo incorrecto (sobornarlo).
Mi único temor era que se destara y me cayera justo en el frente mi auto, al final (creo) se cumplió la regla de ser el país donde no ocurre nada.
