Madre mía, menos mal que ya no soy arrendatario, es un infierno eso.
Le acabo de pedir a mi última casera que me devuelva la fianza y se ha vuelto toda loca enviándome más de 20 mensajes diciéndome, entre otras cosas, que me trató como un hijo y yo ahora he cambiado desde que vino mi pareja y cosas así.

Qué infierno tener que vivir así, eh. Menos mal que ya salí de eso.

Chiques, no cometáis mi error y les deis confianzas a vuestros caseros. Ellos están haciendo un negocio, así que es una relación comercial y nada más.

Y si podéis, buscad el sindicato de inquilinas de vuestra zona e informaos de vuestros derechos.