He tenido que volver a Instagram un tiempo por cuestiones que no vienen al caso y he caído que sí hay una cosa que ese sitio ha sabido capitalizar muy bien: las cosas bellas.
Sí que he encontrado una dosis de belleza cotidiana en Pixelfed, que no sé si tenéis cuenta pero yo cada vez que me miro mi feed tengo un momento de exaltación.
Pero echo de menos un poco de esto en Mastodon, donde tiendo a ver muchas cosas negativas, que además se potencian más. Esto es más una sensación que un estudio, pero me parece que mis propios toots tienen mucho más tirón si suenan enfadados que cuando tienen un tono más feliz o amable.
Supongo que las RRSS privativas nos moldearon más de lo que nos gustaría admitir.