También aprovechamos el día para ver Pedraza, en Segovia.
El pueblo es precioso... Con un grandísimo pero.
Es uno de esos pueblos que al parecer se promocionan en una lista de "pueblos más bonitos de España".
Salió de hecho hace unos años en un anuncio de la lotería, por si os acordáis, todo el pueblo lleno de velitas. Al parecer es algo que hacen todos los años.
¿El resultado? Tienes la sensación de estar caminando por un decorado todo el rato. Un escenario precioso de pueblo todo de piedra, con casitas de piedra, puertas de madera bonitas... Y tiendas muy convenientes para los turistas.
Una tienda que vendía pastas y pan "de pueblo". Una tienda de jabones. Varios restaurantes y algún bar.
No vi ni una sola tienda de pueblo tipo supermercado. No vi a vecinos disfrutando del sábado. Éramos todos gente de paso, turistas. Se veía claramente.
Por las calles empedradas, tan bonitas, veías a gente pasear haciendo fotos y mirando las tiendas. Y a menudo, apartándose para dejar pasar un coche. Porque sí, por supuesto, tenía que haber un aparcamiento dentro del casco histórico todo empedrado y con calles estrechas.
Me empezó a parecer llamativo ver tantos cochazos. Varios Porsche, Volvos, Audis... Pero es que vimos un Masserati y hasta uno que me tuvieron que decir que era un Mustang (yo no conocía esa marca, al parecer es de importación estadounidense).
Todo encajó finalmente cuando llegamos a la plaza mayor. Nos sentamos en una mesa de madera grande dentro de un restaurante. Sólo queríamos beber algo antes de marcharnos, ir al baño. Lo típico.
Yo veía a gente muy pijilla, bastante arreglada. Claro, con esos coches, pensé que era normal.
Cuál fue mi sorpresa cuando se acercó a nuestra mesa una señora y nos dijo en un tono relajado "los móviles están prohibidos, venga, ya os las pasaréis cuando lleguéis a Madrid" (estábamos enseñándonos las fotos de la mañana que habíamos hecho).
La señora... Era Samantha Vallejo-Nájera, la de Masterchef.
