¿Qué más le puedo decir a mi amada?
Ya sabe lo mucho que me encanta y que tengo un ardiente deseo de que me coma, de sentir la sensualidad de su ser en mi cuerpo, de como anhelo probar su labios sabor miel, de como ansío que mi piel toque su piel de terciopelo y de que deseo recorrer la geografía de su divinidad con mis manos.

Ella enciende mi pasión con solo llamarme por mi sobre nombre cariñoso, hace que unas llamas que no se han apagado ardan furiosas como si las hubieran intentado sofocar.