Lo más curioso es que todo vuelve a mí como si no tuviera final.
Y pensándolo de forma objetiva tengo una disputa emocional cojonuda.
Veo las situaciones y me reconforto a mí mismo con el típico “si tiene de ser así, así será…”
Y pensándolo de forma objetiva tengo una disputa emocional cojonuda.
Veo las situaciones y me reconforto a mí mismo con el típico “si tiene de ser así, así será…”