"Eres demasiado sensible" es una frase que hizo mucho daño. Sensibilidad no es un exceso ni un defecto. Las personas varían en su nivel de procesamiento emocional, y quienes procesan más profundo también captan matices que otros no registran. Lo que se juzga como fragilidad muchas veces es una capacidad de lectura emocional que tiene ventajas reales y que la cultura se empeña en castigar.
Personalmente pienso que la empatía y la sensibilidad, son virtudes que nos llevan a ser mejores personas.