Acabo de pedir un certificado de titularidad de mi cuenta.
Cuando he visto mi nombre firmado, y la de dos representantes del banco también mujeres he pensado: "Mi abuela y madre no pudieron abrir una cuenta bancaria propia hasta 1975."
No dejo de admirar a toda las mujeres que lucharon para que tuviéramos estos derechos.
No los doy en ningĂșn momento por consolidados, veo nubes oscuras en el horizonte, pero ya conozco la sororidad.