«El psiquiatra espera en todo caso que estos estudios reduzcan cada vez más el estigma que sufren las personas con adicción, así como que acaben con esa falsa idea de que quien se engancha es porque quiere.»
Mi padre, con cáncer de pulmón por el tabaquismo, solo dejó de fumar (porque ya estaba muy mal) en su última semana de vida. Su tabaquismo no era normal. No era falta de voluntad. Su adicción era una enfermedad que lo mató antes de tiempo.
