En el primer partido, Irlanda y Escocia se disputaron la opción de terminar primeros si Francia fallaba. En un extraordinario partido, Irlanda hizo valer el factor campo y aguantó las embestidas de Escocia, que en ningún momento tiró la toalla. Después de adelantarse en la primera parte por 19-7, Irlanda vio como Escocia se le echaba encima en el comienzo la segunda parte, llegando a estar con solo cinco puntos de ventaja. Finalmente, rompieron el marcador con varios ensayos, dejando el tanteo en un abultado 43-21 que no refleja lo disputado que fue el partido.
Con esta victoria, Irlanda se alza por cuarta vez en cinco años con la "triple corona", que se otorga al equipo de las islas que vence al resto de equipos británicos.
En el segundo partido de la tarde, Gales consiguió por fin su única victoria del campeonato ante el equipo revelación, Italia, que venía eufórica después de su inolvidable victoria ante Inglaterra.
Los galeses, ante su público, no podían fallar otra vez, y salieron en tromba, dispuestos a todo. Llegaron a ponerse 31-0, y los italianos supieron después maquillar el resultado con un 31-17 final. Gales endulza así la vergüenza de llevarse la "cuchara de madera" por tercer año consecutivo.