¿Sabían que Emiliano Zapata, a diferencia del mito que lo retrata como un campesino sumido en la pobreza extrema, en realidad provenía de una familia con estabilidad económica y propiedades?
Zapata era un pequeño propietario de tierras y un exitoso criador de caballos en Anenecuilco, Morelos. Su posición social le permitía distanciarse de la carestía; de hecho, era conocido por su pulcritud en el vestir, utilizando trajes de charro de alta calidad con botonaduras de plata. Su ingreso no dependía del peonaje en las haciendas, sino de su propio capital y de su labor como arriero y comerciante de ganado.
En cuanto a sus gustos personales, existen registros históricos que documentan su predilección por la gastronomía francesa, especialmente el coñac y los platillos refinados de la época, una influencia común entre la clase media acomodada del porfiriato. Este representante de la lucha agraria, como vemos no es precisamente clase baja sino más bien de clase media alta, quién se podía dar algunos lujos, quién no se unió al movimiento por necesidad, ni desde la carencia absoluta de recursos, si no más bien se unió al movimiento revolucionario movido por sus propios intereses personales.
