Como todos los días, he sacado a la terraza a la Taxi a que se dé un bañito templado en su bandeja. Pues al ir a recogerla se había escapado y estaba la tía tan pancha tomando el sol por la terraza. Está cercada y no puede salir de ahí, pero el susto me lo he llevado igual, porque pensaba que igual había venido un pájaro y se me había llevado la tortuga. Encima la cachonda me ha mirado cuando la he llamado, como diciendo «aquí estoy sí, mírame»
