En el mismo espacio que la cripta de los Condes de Buenavista (el Santuario de la Virgen de la Victoria) está el camarín consagrado a su imagen. Se trata de una joya del barroco andaluz obra de fray Alonso de Berlanga, que se encuentra tras el altar mayor. Impresiona por sus yeserías blancas y espejos que resaltan la hermosa imagen central. La talla de la Virgen es del siglo XV (restaurada en el siglo XX), gótica, y está vinculada a los Reyes Católicos, porque recibió ese nombre al entrar en la ciudad tras la Reconquista. La cripta de los condes conecta el recorrido espiritual entre la muerte y la redención, a través de la figura mariana.




