La primera semana de guerra ha costado a Estados Unidos aproximadamente 11.000 millones de dólares, alrededor de 900 millones al día, más durante las primeras horas del ataque a Irán.
El portaaviones Gerald Ford costó 18.000 millones de dólares, entre su desarrollo y construcción. Desplazarlo hasta la zona junto con su grupo de combate, 600 millones de dólares, con un coste de uso de 8 millones diarios.
Una batería de misiles Patriot puede costar 1.000 millones de dólares, y cada misil, hasta 4 millones.
Un misil Tomahawk cuesta 2 millones de dólares.
Cada vez que se dispara un misil interceptor contra un cohete o un dron, cuesta 50.000 dólares.
Lo que podría usarse para vivir, usado para matar.