Me tomó por sorpresa la elección de Aída Quilcué pero no me pareció descabellada.

En la vereda de la mamá del Chico conocemos gente que votó por la izquierda con esperanza, otros que votaron con escepticismo influenciados por los de la esperanza y esta vez votarán con decisión, y antipertristas que odiaron el resultado pero hoy han suavizado mucho su posición.

Los blancomestizos de ciudad, cuyos votos serán los más peleados, asumen que sus votos son los más importantes.