Esta semana ha aparecido otro estudiante en clase con unas gafas Rayban de Meta. En privado le he preguntado si estaba al tanto de la inseguridad a la que sitúa a las personas que tiene alreadedor.

Debo reconocer que le sorprendió mi comentario. Estaba a la defensiva:
- Ya, pero hoy hay cámaras en todos lados.
- Sí, en la calle pero no en mi clase, ni en tu alcoba, ni en tu cuarto de baño.
- ¿Y los móviles, qué?
- Los móviles cuando no los usas apuntan al techo no a la cara de las personas todo el rato.
- Es que son mis gafas para ver. Las necesito...

Tras un tira y afloja, dejé de insistir y le dije que mi comentario no era personal contra él sino algo dirigido a la tecnología que estaba introduciendo en su vida cotidiana.

No sé cuánta gente se lo habrá comentado antes, pero es bueno hablar de las cosas que no podemos normalizar como si fueran neutras o necesarias.

Ahora voy a escribirle al decano para ver qué directrices han pensado para estas gafas en los exámenes.

@gonzalo no se cual es el caso de tu alumno, pero a mi me ayudan mucho en mi día a día, sobre todo en la calle. Son cosas que puedo hacer con el móvil, pero en según que circunstancias, me genera bastante inseguridad sacarlo. Me ayuda a ser un poquito más autónoma y no me refiero a tomar decisiones que entrañen peligro, hay que saber filtrar, pero me resulta un dispositivo muy útil para según que colectivos, la verdad
@[email protected] @[email protected] disculpa, y va sin segundas, ¿puedes dar ejemplos de en qué te ayudan?
@victor @gonzalo Soy una persona ciega a si que me ayudan para ver en que parada de metro estoy cuando no va la megafonía, que sucede bastante, por desgracia, me ayudan a ver que establecimiento tengo delante cuando no conozco un sitio, me ayudan a ubicarme en ocasiones....
Ah, que eres ciega. Disculpa, no tenía idea de que llegase a ese punto. Y sí, entonces entiendo que para ti sean de ayuda.

CC: @[email protected]