En los últimos meses varías organizaciones e incluso diversos investigadores académicos han denunciado que tenemos ya conocimiento más que suficiente de lo que estamos causando en el mundo.
Lo que nos falta es la valentía de hacer. No de hacer "en el tercer mundo" ni (solamente) con los megarricos. Todas las personas que pueden ver este post tienen una situación que les permite transformar su privilegio en algo que, por lo menos, deje de contribuir a la opresión sistémica.


