"Somos máquinas de supervivencia, vehículos robots programados ciegamente con el fin de preservar las egoístas moléculas conocidas como genes."
— Richard Dawkins, Biólogo Evolutivo
La selección natural no favorece la felicidad, la salud o la longevidad, sino la eficiencia en la replicación del código genético. Muchos de los impulsos que hoy calificamos como patologías o fallos morales son, en realidad, adaptaciones biológicas que funcionaron con éxito durante milenios. El gen no tiene conciencia de la cultura, el amor o el sacrificio; opera bajo una lógica de preservación donde el organismo individual es solo un contenedor temporal y desechable. La arquitectura de nuestras decisiones más íntimas está diseñada para satisfacer necesidades de moléculas que han existido mucho antes que nuestra especie y que seguirán existiendo mucho después de que hayamos desaparecido.