Ahora que la programación se ha convertido en un desarrollo rápido apoyado en asistentes de ia y con el propósito ineludible de ser súperproductivo, estoy volviendo a programar a la antigua usanza. He deshabilitado las ayudas y el autocompletado, y solo uso el resaltado de sintaxis. Llevo mucho tiempo agobiado por las compilaciones erróneas que muestran cientos de errores y que, en la mayoría de las veces, no te indican mínimamente de dónde viene el error. Al principio, era bueno buscando y corrigiendo errores, sabía trazar muy bien el código (mi lema era: nunca supongas lo que el código va a hacer, simplemente léelo). Esta habilidad no la he perdido, aunque se ha difuminado mucho, se ha vuelto perezosa. Lo mismo ocurre con la propia escritura de código, se ha vuelto perezosa, no necesito pensar qué debo escribir. No me gusta nada esa sensación. Puedo delegar la inspección en librerías de caja negra, pero el código que debo mantener quiero tenerlo controlado, por pequeño que sea, porque es mi responsabilidad y porque afirma mi posición de desarrollador.
Sé que ahora no tengo tanta presión con los tiempos y puedo asumir un desarrollo pausado, más largo, y con mayor comprensión. Cada uno debe valorar sus contextos, pero ahora mismo mi mente me pide aprender y comprender, volver a ser dueño de mi código y de mi organización

@fjromero justo ayer pensaba en lo mismo y encontré un artículo que lo captura muy bien. Llama al fenómeno deuda de compresión:

https://www.rockoder.com/beyondthecode/cognitive-debt-when-velocity-exceeds-comprehension/

Llega un punto en el que empezamos a no comprender el código escrito por la IA y cada vez lo aceptamos más para no parecer no productivos frente a empleadores.

En mi caso se ha empezado a manifestar como una fatiga incómoda.

Cognitive Debt: When Velocity Exceeds Comprehension | rockoder

A systems analysis of how AI-assisted development creates a gap between output speed and understanding, and why organizations cannot see it happening.

rockoder