Tras empezar a trabajar hace unos cinco meses, me he dado cuenta de que he cambiado mucho lo que hago en el tiempo libre. Como acabo cansado o preocupado por el trabajo, no tengo suficiente motivación para emprender aficiones contemplativas o creativas y me refugio en las lúdicas, en mi caso, los videojuegos, series y/o porros. La única afición contemplativa es el deporte y el cuidado del cuerpo, pero que tiene cierta trampa porque la puedo interpretar como productiva.

Estoy planteándome como emprender esas aficiones contemplativas o creativas, que en mi caso son:
- hacerme una web
- conseguir el material y empezar a hacer punto cruz
- volver a aprender a usar la cámara y retomar los paseos fotográficos
- cocinar cosas gordas como croquetas, seitán, chucrut...

Se me ha ocurrido que puedo ponerme las mañanas de los findes para emprender alguna de ellas. Pero los findes también me inclino por las aficiones lúdicas porque todavía necesito más tiempo para recuperarme del trabajo

Asumo que esto es una consecuencia típica y totalmente aceptada del trabajo, y que también os ha pasado.

Cómo habéis enfrentado esto?

#trabajo #contemplación #tiempolibre

@andoni la verdad que este post me llega en el momento apropiado porque hoy he estado bastante depre en buena parte por pensar en estas cosas. Ahora estoy con un máster, pero estuve unos 2 años trabajando de informático y acabé hasta las narices porque lo de "trabajar en lo que te gusta" resultó ser un engaño y compaginarlo con que la informática también fuera mi principal afición en el tiempo libre (haciendo otras cosas) como que no funcionaba, resumiendo mucho acabé muy quemado.

Mucha gente de mi carrera se ha metido a varios hobbies, cosas como aprender todo sobre la elaboración de cafés, o boxeo, o rap improvisado, o incluso meterse a una parroquia, en general cosas que sólo tienen en común que no tienen nada que ver con la informática y en cierto modo se basan en procesos mentales muy distintos. Igual esa es la clave, tendré que intentarlo.

@jamn ya, puede ser. Al final, el trabajo es trabajo y punto. Se trata de vender tu tiempo, y a la larga no creo q te vaya a gustar más porque te guste el ámbito. Aunque a mí sí q me da satisfacción traducir, por ejemplo, pero luego no lo tengo como afición: si quiero traducir algo por activismo, no lo voy a hacer a no ser q me paguen

Pues animo Juan, a ver cómo va. Yo creo q es eso, poco a poco, pasito a pasito, suave suavecito