Si estás por Pamplona, aún te da tiempo de venirte a #CienciaEnElBar. Y si quieres, te paso un adelanto. El monólogo que posiblemente no haré, pero algunas cosas diré de ello lo he puesto en una entrada en mi blog: https://javarm.blogalia.com/historias/79275
(está más bien al final, tras la imagen)
Os pongo el comienzo:
La eternidad es un mecanismo de defensa (o el problema de tener demasiado tiempo)
(monólogo para físico y público alucinado)
La eternidad es una palabra demasiado grande para nuestra capacidad de comprensión, pero nos encanta manosearla. (Borges decía que la eternidad era simplemente una de las formas del tiempo, el sabría por qué). Pero a lo mío: durante unos siglos, desde el nacimiento de la mecánica clásica, la física vivió una especie de tranquilidad como de siesta reparadora, pensando que el universo era eterno y estático. Era un escenario cómodo: sin principios traumáticos ni finales apocalípticos (que era lo que habían vendido, a menudo con mandoble y espada además de la cruz). Además esto nos ahorra esas singularidades que tanto juego habían dado a las teologías. (sigue en el enlace)