Ramón J. Sender escribió muchísimo y eso, como es natural, devino en una obra irregular, sobre todo la última parte de su producción literaria. Pero cuando estuvo inspirado, que fue muchas veces, su literatura fue y es inalcanzable. Requiem es perfecta en su sencillez, concisión y potencia. Ese final es el desgarro, la injusticia y el remordimiento destilados en cinco páginas que se leen con un nudo en la garganta. Luego está "Imán", que cuesta creer que sea una obra de juventud. No es posible un texto tan salvaje y descorazonador, una descripción del sinsentido de la guerra en la que se puede oler a los cadáveres, sentir una sed capaz de volverte loca y tocar una suciedad imposible de limpiar. Hombres siendo destruidos y reducidos a mierda por un objetivo que ni entienden, ni significa nada para ellos. Junger en "Tempestades de acero" no llega tan hondo (y es una obra inmensa). A Sender hay que vindicarlo más allá de Crónica del alba, hay que volver a leerlo en los institutos.#literatura #ramonjsender #guerra #Educación