«En el día sexto de noviembre, anno de mil e trezientos e veynte e siete, seguimos nuestro camino, e fuimos a catar el castiello de Rocafort, que está assentado sobre unas cuevas muy antiguas, de las quales dizen ay pintados cavallos, çiervos e otras criaturas estrañas. Ende allí, fuimos al castiello de Rocabruna, en Gamarte.»

