«En el quinto día del mes de noviembre, anno de Nuestro Señor de mil e trezientos e veynte e siete, llegué fasta el castiello de Mondarrain, en la tierra de Ezpeleta, en Itsasou, por lo ver e catar con mis dos carpinteros. Non y fallé gran mengua, si se cata que los ingleses lo ovieron combatido e aun lo demandan por suyo.»
«Id allá arriba, a la cumbre de Mondarrain, e miradlo bien; a ver si sois quien de adivinar lo que agora queda d' aqueste castiello»