RESEÑA
Cien jóvenes participan en una carrera anual donde solo puede quedar uno. Noventa y nueve morirán extenuados, y el ganador tendrá fama y gloria para el resto de sus días. Ray Garraty ha decidido dejar atrás a su familia y a su novia para embarcarse en el maratón suicida a lo largo del estado de Maine. Quién sabe cuántas horas -o días- resistirá antes de que, agotados los tres avisos, los soldados lo cosan a tiros ante las miradas indiferentes del resto de corredores.
“La larga marcha”, de Stephen King, es una novela que mantiene la tensión desde el comienzo hasta el final. Conocemos pocos detalles sobre las motivaciones de los corredores para embarcarse en una carrera tan terrorífica, pero a medida que transcurren los minutos sabemos más sobre sus vidas. El oscuro Stebbins, que apenas habla y parece saber más que el resto, el bueno de McVries, Scramm, el futuro padre, o Barkovitch, el de los chistes macabros, acusado de asesino… Todos tienen motivaciones para estar en sus puestos, pero conforme pasan las horas, acaban por perder el sentido. King mantiene el interés en una historia lineal que transcurre en pocos días, lo cual no es fácil, y supongo que por eso decepciona el abrupto e inexplicable final. En conjunto, me ha parecido una historia entretenida y escalofriante, haciendo gala, como siempre, de su extremo detallismo y del terror “local”.

