#1
đ§ đŸ LA NATURALEZA NO ELIGE MAL A SUS LĂDERES
Existe un dicho popular que afirma que los animales nunca permitirĂan que el mĂĄs inepto los dirija. La etologĂa lo confirma: en la naturaleza, el liderazgo es una cuestiĂłn de supervivencia, no de carisma.
Los elefantes siguen a la matriarca mĂĄs vieja, no por afecto, sino porque conserva la memoria del mapa: sabe dĂłnde encontrar agua incluso en sequĂas que ocurrieron dĂ©cadas atrĂĄs.
#2
En las manadas de lobos, el lĂder no es el mĂĄs agresivo, sino quien mejor gestiona la energĂa del grupo para que nadie muera de hambre; si falla, es reemplazado.
Los bĂșfalos toman decisiones colectivas: se ponen de pie y miran en distintas direcciones, y la manada avanza hacia donde se concentra la mayorĂa de los adultos experimentados.
Los humanos, en cambio, somos la Ășnica especie capaz de elegir lĂderes por apariencia o carisma, ignorando la capacidad.