Entiendo que el País Vasco pueda funcionar como referencia en medio de tanta miseria. Pero ojo con dejarnos regalar los oídos. Aquí también hay miseria, hay desigualdad real y lo público está siendo recortado de forma grave y sostenida. Ayer mismo murió un hombre en situación de calle, los medios dicen por “causas naturales", como si fuera natural encontrarse sin techo en ciudades donde hay más de 8000 viviendas vacías.
No hay plazas públicas suficientes para escolarizar a menores y se les deriva a la concertada, endeudando a personas sin permiso de trabajo ni residencia, ya de por sí precarizadas y estigmatizadas. Se las empuja cada vez más lejos de una vida digna, mientras se mantiene el relato de que aquí todo funciona. Familias de 5 miembros viviendo en habitaciones ante la imposibilidad de acceder a viviendas incluso con ingresos suficientes ante la impunidad de la exigencia de requisitos imposibles.