Las llamadas #dharmatalks suelen ser enseñanzas no solicitadas: en muchos casos, divagaciones, repeticiones de frases ajenas o razonamientos hábiles destinados a influir en los presentes. Sentarse con las piernas cruzadas no aporta mayor legitimidad. Han transformado la práctica budista en una suerte de misa, con quien habla en el rol tácito de sacerdote. Y no se limita al ámbito íntimo: se amplifica en redes sociales. Túnicas, altares, escenografías completas para abordar “el tema del día”.