La IA no necesita controlarte.
Le alcanza con guiarte sin que lo notes.

Cada sugerencia, cada “te puede interesar”,
cada búsqueda que aparece justo a tiempo…
hace que reacciones casi sin pensarlo.

No perdemos control de golpe.
Lo cedemos en pequeños hábitos.

Y dime…
¿cuántas de tus decisiones son realmente tuyas,
y cuántas son reflejos que ya te programaron?