@clifor El carnaval tenía ese poderoso atractivo justamente por la relación que entablaba con el tiempo normal, cuya normalidad, además, se adaptaba aceleradamente a las pautas que imponía la modernidad capitalista. Como recreo que suspendía sus normas (o al menos algunas), cautivaba por motivos diferentes a personas de toda condición. El momento de unión, libertad, de igualdad y fraternidad que habilitaba era deseado por todos, al mismo tiempo que temido. Bienvenidos, lectoras y lectores, al maravilloso mundo de la ambivalencia: ella nos va a acompañar hasta el fin de este libro.
~ ADAMOVSKY, Ezequiel, La fiesta de los negros.
#Pagina42