Para un griego, un museo era un recinto sagrado en honor de las musas, las hijas de la memoria, las diosas de la inspiración. La Academia de Platón y, más tarde el Liceo de Aristóteles tenían su sede en bosquecillos consagrados a las musas porque el ejercicio del pensamiento y la educación podía entenderse como actos metafóricos y luminosos de culto a las nueve musas.

El Museo de Alejandría llegó más lejos: fue una primitiva versión de nuestros centros de investigación...
#IreneVallejo (2021)

... durante siglos, el Museo reunió, como deseaba Ptolomeo, una rutilante constelación de nombres: Estratón, Euclides, Aristarco, Eratóstenes, Herófilo, Arquímedes, Dionisio de Tracia, Calímaco y Apolonio de Rodas.

En Alejandría nacieron teorías revolucionarias: el modelo heliocéntrico, disecciones de cadáveres, trigonometría, gramática, conservación de manuscritos, estudio filológico, tornillo sin fin y hasta la máquina de vapor de Herón con la que movió muñecos autómatas, o primeros robots.