Para un griego, un museo era un recinto sagrado en honor de las musas, las hijas de la memoria, las diosas de la inspiración. La Academia de Platón y, más tarde el Liceo de Aristóteles tenían su sede en bosquecillos consagrados a las musas porque el ejercicio del pensamiento y la educación podía entenderse como actos metafóricos y luminosos de culto a las nueve musas.
El Museo de Alejandría llegó más lejos: fue una primitiva versión de nuestros centros de investigación...
#IreneVallejo (2021)

