"El auge de la extrema derecha en Cataluña y en Europa no es un accidente, sino la consecuencia de años de incapacidad para revertir la desigualdad y garantizar derechos materiales. El antifascismo retórico no sirve si no se acompaña de mejoras reales en la vida de la gente. Solo reconstruyendo las condiciones materiales de la igualdad se puede frenar el populismo autoritario", sostiene Guillem Pujol