Los grandes conflictos sociales empiezan siempre a través de la violencia verbal, que nos empuja sin darnos cuenta, poco a poco, a ir deshumanizando al contrincante; cuando éste ya deja de ser contemplado como persona en nuestra mente la violencia más allá de las palabras tiene vía libre. Todo este proceso sinsentido comienza al cruzar una raya peligrosa en nuestro lenguaje, en nuestra forma de expresarnos, la raya en la que comienza el delito de lesa lengua...