Dentro de poco se cumplirán 5 años desde que dejé el tabaco.
A mí me gustaba fumar y me gustaba mucho, disfrutaba fumando. Fumaba más o menos un paquete diario, que ya es decir. Cuando trabajo en el turno de mañana que me levanto a las 5 a.m. y a las 6 tengo que estar en el puesto, pues en esa hora me había fumado ya 5 pitillos, ahora lo pienso y me parece una burrada, antes era lo "normal".
La verdad que aún me sorprende haberlo dejado, aúnq admito que todavía, de vez en cuando, me entran ganas echarme un pitillo, pero ya es mucho el camino recorrido como para volver a caer en un vicio que solo me hacia atufar a los demás, perder pasta y perder salud para encima hacer rico a un hijo de puta que no fuma. Al final al dejar de fumar, supongo que como me dijeron una vez por ahi, uno no es un exfumador, uno es un fumador que ha decidido no fumar.
Después de estos años lo que más valoro de no fumar, sin duda, independientemente de lo que ganas en salud, es la libertad. La libertad de no fumar, la libertad de no tener que preocuparme si llevo encima el tabaco o el mechero, la libertad de no estar pendiente de si puedo fumar o no, la libertad de no tener que buscar momentos en los que escapar a echar un pitillo porque tengo mono, la libertad de no tener que salir de mi casa a cualquier hora a conseguir mi dosis de nicotina cueste lo que cueste porque no he sido previsor y me he quedado sin tabaco etc.... una libertad, ya recuperada, que me arrebataron con solo 15 años.


